Literatura, Literatura griega

Hesíodo: Introducción

hesíodo

Copia romana de la cabeza de Hesíodo. Museo Nacional de Atenas.

Hesíodo (Ἡσίοδος) es, junto con Homero, la figura más representativa de la literatura clásica griega.

Vida

Casi todo lo que apenas sabemos del rapsoda nos lo relata él mismo en sus dos obras principales: la Teogonía y Los Trabajos y Días. Los datos que la  historia y la arqueología nos han ido proporcionando, sitúan a Hesíodo entre la segunda mitad del siglo VIII y la primera mitad del siglo VII a.C.

Hesíodo era el hijo de Dío, un comerciante de la ciudad eolia de Cime (Asia Menor) que, tras haberse arruinado, se estableció en Ascra (Beocia), donde consiguió alguna fortuna. Y fue en la pequeña y pobre ciudad de Ascra donde nació y pasó la mayor parte de su vida Hesíodo. La ciudad gozaba de ser vecina de Tespias, un importante centro cultural, cercana a Tebas y establecida al pie del Monte Helicón.

Tuvo una rencilla con su hermano Perses por la herencia de su padre, como él mismo nos relata en Trabajos y Dias. A Perses no le gustaba trabajar y despilfarró la parte de la herencia que le había sido concedida. Sin blanca, promovió un pleito contra su hermano, que salió perdiendo, ganándose la confianza de magistrados corruptos. Sin embargo, Hesíodo era más que autosuficiente y disponía de terrenos así como herramientas necesarias para cultivarlo. Además, también apacentaba un rebaño en el Monte Helicón, donde según nos confiesa el propio poeta en el proemio de la Teogonía, fue iniciado por las musas en el arte poético:

Ellas precisamente enseñaron una vez a Hesíodo un bello canto mientras apacentaba sus ovejas al pie del divino Helicón. Este mensaje a mí en primer lugar me dirigieron las diosas, las Musas Olímpicas, hijas de Zeus portador de la égida:

«¡Pastores del campo, triste oprobio, vientres tan sólo! Sabemos decir muchas mentiras con apariencia de verdades; y sabemos, cuando queremos, proclamar la verdad.»

 

De su vida como poeta apenas sabemos que viajó a Calcis para participar en un concurso poético, celebrado con motivo de los juegos fúnebres en honor de Anfidamante. Allí compitió, como queda escrito en Certamen (tal y como quedó redactado en el siglo II d.C.), con el mismísimo Homero. Salió vencedor de la competición y obtuvo como premio un trípode, que dedicó a las diosas del Helicón.

En torno a la muerte del aeda surge toda una leyenda, recogida en Certamen. Tras vencer a Homero, se dirigió a Delfos para consultar el oráculo de Apolo, y este le advirtió mantuviese alejado del recinto de Zeus Nemeo. Pensando que se refería al de Nemea, Hesíodo se previno de pisar el Peloponeso y marchó a Énoe de Lócride, alojándose en la casa de Antífanes y Ganíctor. Sin embargo a aquel lugar se le llamaba «recinto de Zeus Nemeo». Pensando que Hesíodo seducía a su hermana, los jóvenes lo mataron y lo arrojaron al mar, frente a la costa de Eubea. Unos delfines recogieron su cadáver y lo acercaron a tierra firme, donde fue rescatado. Este suceso ya consta en un epigrama atribuido a Alceo (AP VII 55) y debió de ser muy conocida en el siglo V, a juzgar por unas citas de Tucídides (AP III 96) que aluden tal acontecimiento. Según el Aristóteles su cuerpo fue posteriormente llevado a la ciudad beocia de Orcómeno, donde Pausanias (AP IX 38,3) alegaba haber visto su sepultura. Estos datos inspiraron en el siglo III a.C. a Mnasalces en la composición de su epigrama:

Ascra fue, la abundante en cosechas, su patria, mas cubre

la tierra de los Minias ecuestres los huesos

de Hesíodo, cuyo renombre es mayor que el de nadie

si se juzga, a los hombres por su sabiduría.

(AP VII 54)

 

Notas

  • La cita referente a las musas corresponde a una traducción de A. Pérez Jiménez. El epigrama corresponde a una traducción de Manuel Fernández Galiano.
  • AP: Antología Palatina.

Referencias bibliográficas:

  • Obras y fragmentos, Hesíodo, Editorial Gredos, Barcelona, 2006. ISBN-13: 978-84-473-4542-7, ISBN-10: 84-473-4542-4.
  • Poemas Hesiódicos, Hesíodo, Edición de María Antonia Corbera Lloveras, Akal, Madrid, 1990. ISBN: 84-7600-401-X
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Comentarios

Una respuesta hacia “Hesíodo: Introducción”

  1. Al final, siempre nos pierden las faldas :)

    Pero eso, que vaya vuesa merced a saber que hay de cierto en todo ello, porque las fuentes de cuatro séculos después…

    Me voy a leer la wiki :D

    Publicado por Ensada | septiembre 28, 2010, 2:29

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